Tipos de metales: ferrosos y no ferrosos

Qué tipos de metales existen, diferencias entre ferrosos y no ferrosos, ejemplos, usos y cómo se reciclan. Guía completa de los metales más comunes.

Existen muchos tipos de metales, pero todos pueden agruparse en dos grandes familias —ferrosos y no ferrosos— según contengan hierro o no. Esa simple distinción determina sus propiedades, sus aplicaciones y, sobre todo, cómo se reciclan y qué valor tienen como chatarra. En esta guía repasamos los principales tipos de metales, sus características, ejemplos y usos, para que sepas identificarlos y darles la mejor salida.

¿Qué es un metal y qué propiedades tiene?

Un metal es un material —elemento puro o aleación— que destaca por su conductividad eléctrica y térmica, su brillo, su maleabilidad (se puede laminar) y su ductilidad (se puede estirar en hilos), además de una notable resistencia mecánica. Estas propiedades explican por qué los metales están presentes en casi todo: construcción, automoción, electricidad, envases o maquinaria.

Ahora bien, no todos los metales se comportan igual ni se gestionan igual. Para clasificarlos correctamente —y este es el punto clave en el mundo del reciclaje— se atiende sobre todo a un criterio: si contienen hierro o no.

¿Cuántos tipos de metales hay? Clasificación principal

La clasificación de los metales más útil distingue tres grandes familias:

  • Metales ferrosos: su componente principal es el hierro.

  • Metales no ferrosos: no contienen hierro (o solo en cantidades mínimas).

  • Metales preciosos: grupo aparte por su rareza y alto valor (oro, plata, platino).

Esta división no es solo teórica: condiciona cómo se separan en planta, cuánto se cotizan como chatarra y en qué procesos industriales se emplean. Veámoslos uno a uno.

Metales ferrosos: qué son y ejemplos

Los metales ferrosos son aquellos cuyo componente principal es el hierro. Se reconocen por tres rasgos característicos: son magnéticos (los atrae un imán), tienen una gran resistencia mecánica y, salvo que estén protegidos, son propensos a la corrosión y al óxido.

Principales tipos de metales ferrosos

  • Hierro: la base de todo el grupo; rara vez se utiliza puro porque es relativamente blando.

  • Acero: aleación de hierro y carbono. Es el metal estructural por excelencia y el más usado del mundo.

  • Acero inoxidable: acero con cromo (y a menudo níquel) que lo hace resistente a la corrosión; típico de menaje, sanidad e industria alimentaria.

  • Acero galvanizado: acero recubierto de zinc para protegerlo del óxido.

  • Fundición (hierro fundido): alto contenido en carbono; muy duro y resistente al desgaste, habitual en tapas de registro, radiadores o piezas de maquinaria.

Usos y reciclaje de los metales ferrosos

El acero y el hierro son la columna vertebral de la construcción y la industria: vigas, estructuras, maquinaria, carrocerías o el hierro nuevo para obra como el corrugado, las placas y los perfiles. Al ser magnéticos, se separan con mucha facilidad mediante imanes en las plantas de reciclaje, lo que hace que su recogida sea muy eficiente. Aunque su precio por kilo es menor que el de los no ferrosos, el enorme volumen que se genera los convierte en una pieza esencial del reciclaje de metales.

Metales no ferrosos: qué son y ejemplos

Los metales no ferrosos son los que no contienen hierro. Frente a los ferrosos, suelen ser no magnéticos, mucho más resistentes a la corrosión, más ligeros y, por todo ello, más valiosos como chatarra.

Tipos de metales no ferrosos

  • Cobre: uno de los mejores conductores eléctricos; cables, tuberías, motores y bobinados. Es de los metales más cotizados. Consulta nuestra compra de chatarra de cobre.

  • Aluminio: muy ligero y resistente a la corrosión; perfilería, carpintería, latas y automoción. Ver chatarra de aluminio.

  • Plomo: denso y maleable; baterías, planchas y protección radiológica. Ver chatarra de plomo.

  • Zinc: se emplea sobre todo para galvanizar y proteger el acero del óxido.

  • Estaño: recubrimientos protectores y soldaduras.

  • Níquel: aleaciones especiales, acero inoxidable y baterías.

Aleaciones no ferrosas más comunes

Muchos metales no ferrosos se usan en forma de aleación:

  • Latón: cobre + zinc. Grifería, accesorios y decoración.

  • Bronce: cobre + estaño. Cojinetes, esculturas y campanas.

Por qué los metales no ferrosos valen más como chatarra

Como no se oxidan y conservan sus propiedades tras múltiples reciclajes, los no ferrosos —en especial el cobre— se cotizan muy por encima de los ferrosos. Por eso conviene separarlos bien antes de gestionarlos: entregar la chatarra clasificada por material (cobre, aluminio, latón…) en lugar de mezclada permite aprovechar mucho mejor su valor.

Diferencias entre metales ferrosos y no ferrosos

Característica

Ferrosos

No ferrosos

Contienen hierro

No

Magnéticos

No (generalmente)

Resistencia a la corrosión

Baja (se oxidan)

Alta

Peso

Más pesados

Más ligeros

Valor como chatarra

Menor

Mayor

Ejemplos

Acero, hierro, fundición

Cobre, aluminio, plomo, zinc

Metales preciosos y otros grupos

Aparte de ferrosos y no ferrosos, los metales preciosos (oro, plata, platino, paladio) forman un grupo propio por su rareza y valor. Aparecen en joyería, electrónica y componentes industriales, y su recuperación —por ejemplo, a partir de residuos electrónicos— requiere procesos especializados. En un escalón intermedio están los metales no ferrosos pesados y los ligeros (como el aluminio o el titanio), que se distinguen por su densidad.

Cómo se reciclan los metales

El reciclaje de metales sigue, a grandes rasgos, estas fases:

  1. Recogida y transporte del material hasta una planta autorizada.

  2. Clasificación y separación, usando imanes para aislar los ferrosos de los no ferrosos.

  3. Triturado y compactado para reducir volumen y facilitar el transporte.

  4. Fundición y conversión en nueva materia prima lista para la industria.

Los metales son 100 % reciclables sin perder sus propiedades, lo que los convierte en un pilar de la economía circular. Reciclar metal en lugar de extraerlo aporta ventajas claras:

  • Ahorra energía: reciclar aluminio consume mucha menos energía que producirlo desde la bauxita.

  • Reduce la minería y el agotamiento de recursos naturales.

  • Disminuye las emisiones y los residuos enviados a vertedero.

Si tu empresa genera residuos metálicos, lo más eficiente es canalizarlos a través de un servicio de compra y venta de chatarra y metales o integrarlos en tu gestión de residuos con un gestor autorizado que garantice la trazabilidad.

Cómo identificar si un metal es ferroso o no ferroso

No hace falta ser experto para distinguirlos. Tres pistas rápidas:

  • El imán: si lo atrae, es ferroso (acero, hierro); si no, es no ferroso (cobre, aluminio, plomo).

  • El color: el cobre es rojizo, el latón amarillento, el aluminio gris claro y mate.

  • El peso: los no ferrosos suelen ser más ligeros… con la excepción del plomo, que es muy denso.

Preguntas frecuentes sobre los tipos de metales

¿Cuáles son los principales tipos de metales? Se dividen en ferrosos (contienen hierro, como el acero y el hierro fundido) y no ferrosos (sin hierro, como el cobre, el aluminio o el plomo), además del grupo de los metales preciosos.

¿Cómo sé si un metal es ferroso o no ferroso? La forma más sencilla es con un imán: los metales ferrosos son magnéticos y los no ferrosos no. El color y el peso también ayudan a distinguirlos.

¿Qué metales se reciclan? Prácticamente todos: acero, hierro, cobre, aluminio, plomo, zinc o latón. Todos son reciclables sin perder sus propiedades.

¿Qué metales no ferrosos tienen más valor? El cobre suele ser el más cotizado, seguido del aluminio, el latón y el plomo, por su resistencia a la corrosión y su demanda industrial.

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